Pepe Calvo. El sueño de los tanques produce monstruos.- Eduardo Lastres

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Me pide mi buen amigo Pepe Calvo (fotógrafo) que le haga un artículo sobre la obra que muestra actualmente en L´Espai. Un escrito que me apetece realizar pues Pepe siempre concita interés en mucha gente, y esto no se puede ni se debe ocultar. Es más, ante esta demanda, pienso que hablar de este nuevo trabajo que presenta y dedicarle estas sesenta líneas no es un deber sino, más bien, un placer. Pero qué decir de las fotografías de Pepe Calvo, sino que son buenas porque su obra se consolida en toda una trayectoria indiscutible. Qué duda cabe de que la obra de Pepe emociona, nos hace disfrutar, nos divierte por su ocurrencia, por su mirada entre fotográfica y cinematográfica, pues de eso trata el mundo de Pepe, del amor por el cine y por las imágenes que adopta. Es un mirador excepcional que sabe reírse de su sapiencia, dándonos esas pinceladas irónicas, a veces, o más profundas, otras. Pues Pepe es un cachondo muy serio, muy profundo. Y aún, ante el amigo y el artista, deberé esforzarme y definir qué y cómo son estas fotos y a qué juega su autor, porque es evidente que Pepe juega al juego que le permite el conocimiento de saber ver el mundo que ha vivido, que ha amado, por ello sabe decir cosas que nos interesan a todos, o a unos cuantos, que esto del arte es para unos pocos, o para una inmensa minoría, dicen los que de esto saben más que nadie. ¿Pero realmente esto del arte es así, minoritario? No sé, no sé, yo creo que el arte, lo que trasmite el arte, es ese gesto universal que llega a emocionar, y la emoción no sabe de exclusividades. Y su obra, la obra de Pepe interesa porque conmueve, nos hace estar alerta. Pero por qué admitimos el arte de algunos autores y no el de otros. Ahí está la clave, en dilucidar el porqué una obra interesa y otra no. Pepe Calvo es un gran conocedor del medio, lo analiza, lo busca, lo piensa, lo conquista. Hay quien dice que la obra de arte se realiza desde lo intelectual para llegar a lo emocional, lo que respaldo firmemente, pues solo desde lo intelectual, es decir, desde el conocimiento aprendido y asimilado, se puede contar lo que uno quiere. Y no hay que confundir, que una cosa es decir lo que a uno le sale y otra muy diferente, decir lo que uno quiere decir. Y eso solo se consigue hablando con conocimiento. Y Pepe, de eso, de conocimiento, posee mogollón, dirían los más castizos. Un mogollón bien cocinado por la curiosidad, por la indagación, por la mirada que no se cansa de analizar y de observar cada vez con más idea y confianza en sus posibilidades. Pepe almacena en su mente toda esa memoria visual, construyendo al mismo tiempo todo su archivo vivido y soportado, digerido. La génesis de su obra es su vida, como ocurre en casi todos los artistas, pero además de su vida está su experiencia trascendental, su sentido de la forma. Pero qué ha hecho Pepe en esta expo del L´espai. Pepe nos sorprende una vez más, cuando esto de la sorpresa es cada vez más difícil. Estamos viendo todos los días que apenas hay sorpresa en muchas de las trayectorias artísticas que seguimos, pues vivimos tiempos de una cierta dejadez de compromiso, sobre todo en el ámbito de la investigación. La sorpresa es difícil ante tal abundancia de trabajos que no buscan el ensayo, el conocimiento, sino que son puros tributos a la complacencia. Por el contrario Pepe Calvo nos muestra una obra con la que nos quiere, como siempre, hacer vibrar. Son imágenes contra la guerra, pero más allá de lo que podemos esperar de la fotografía sobre los conflictos bélicos, que nos muestra estos horrores, más que imágenes contra la guerra, la propuesta de Pepe es la creación de imágenes contra, lo que se podría denominar, las causas de la guerra. Realiza un ejercicio plástico, conceptual, ridiculizando estas causas, categorizándolas como breves espasmos de silencios medidos, de omisiones y desprecios memorables ante ese juego mortal que es el enfrentamiento con el otro. ¿Pero acaso tiene sentido la guerra, la agresión, la desmedida fuerza del odio, el hecho canalla del insulto, la carnaza de la imagen dorada? Pepe nos sitúa ante una visión estética, pero en el profundo sentido de esta palabra. Son imágenes ciertamente impactantes, que la mirada retiene, pero al

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