La exposición (El Personaje) – Eduardo Lastres

El día de la inauguración la sala estaba llena de gente, personas de todo tipo y condición, mayores o adultos, sobre todo, aunque también algunas parejas muy jóvenes que curioseaban por la amplia sala de exposiciones. En algún momento vi a una persona con una presencia y aspecto bastante peculiares. Un hombre alto y desgarbado, con barba, llevaba puesta una gorra, un tanto desvencijada, sobre su cabeza. Andaba por la sala como si estuviera solo, mirando detenidamente cada obra hasta que, en algún momento, se dirigió a mí. “Una maravillosa exposición, le doy la enhorabuena”. Se me quedó mirando sonriente, esperando que le hablara, o eso pensé yo. “Gracias” le dije escuetamente. Pero él siguió hablando, haciendo cometarios sobre las obras. Al instante me percaté de que no estaba ante un cualquiera, evidentemente era una persona entendida en el tema, seguramente un pintor. Debía tener alrededor de los sesenta, el pelo cano que le salía por debajo de la gorra le delataba. Rostro siempre se mostraba sonriente, bajo unas gafas de pasta gruesas. Sin saber por qué, comenzamos a hacer el recorrido desde el inicio de la sala. Obra por obra, deteniéndonos para hacer comentarios que, poco a poco, nos acercaban a conceptos entendidos por los dos. Ante los dibujos de Julio González, dos preciosos bocetos en tinta china, comentamos la ejecución y el año de uno de ellos, el año 38, año en el que se hizo la exposición del pabellón de la república española en París, donde se expuso por primera vez El Guernica de Picasso y La Monserrat de Julio González. El pequeño dibujo tenía las características de esa escultura. Al lado de ellos, habíamos situado otros de Baltasar Lobo, una aguada y una acuarela. Le comenté mi amistad con el escultor ya fallecido y cómo estuvimos trabajando en Novelda durante más de dos años en la fábrica de mármoles de Paco Pastor…. Las anécdotas sobre este artista llegaron hasta la visión de un Tápies extraordinario, un cartón con materiales adheridos, resinas y tierras, una pequeña cuerda atada a su parte posterior, uno de sus signos característicos. Reconoció la calidad de esta obra, al tiempo que divisábamos ya un excelente Saura y un papel de Millares…. Seguimos con Mompó, con Lucio Muñoz, Roberto Mata, dos obras una figurativa y otra abstracta. Les seguían un Pancho Cossio y un extraño Canogar que, a la manera de Chillida, estaba pintado sobre cartones en blanco y negro. Un relieve de Fernando Sinaga, de cristal negro, y un Nagel, de características especiales, con una placa de plomo sobre un cartón con resina…
A medida que andábamos sobre el espacio de la sala, me di cuenta de las sinergias tan claras entre ese personaje y yo. Casi pensábamos lo mismo sobre las obras, de hecho, no teníamos que hablar demasiado para indicarnos que tal obra de tal autor había estado en tal galería,…, y entonces el diálogo se trasladaba al campo de las galerías. Juana Mordó, salió a la palestra, y los dos, como si ayer hubiéramos estado con ella, hablábamos de su carácter tan peculiar y cómo desde su atalaya de gran, quizá la única galerista importante en España en aquellos años setenta a nivel internacional, había conseguido que desde Estados Unidos se viajara para comprar arte español, fundamentalmente, de El Paso. Así, muchos museos americanos tienen arte de esos autores, sobre todo Millares y Saura. A diferencia de los museos Europeos, que tan solo tenían a Miró, Picasso y Dalí. Hubo algunas obras que le sorprendieron, como un Manolo Rivera, para mí, excepcional, de exquisita ejecución, con unos matices ópticos de gran efecto visual. Así el Sempere, también realmente fuera de serie, por sus matices pero también por un elemento circular extraño en su trabajo. Al fin y al cabo, a los artistas, comentábamos, les encanta hacer experimentaciones que no siempre consiguen la misma aceptación que sus obras más conocidas, pero que delimitan su saber y no desmerecen sino que amplían con mayores registros su trabajo. En este curioso recorrido por la exposición, pudimos distinguir que los coleccionistas eran gente bastante entendida en el tema de arte, o al menos eran expertos conocedores de las características de las obras de ese autor por el que se interesaban. Por lo que el resultado de su colección era muy coherente, aunque las piezas fueran de distintos momentos y autores. Así transcurrió la velada, saludando de vez en cuando algún conocido que me sonreía, o a otros que simplemente me miraban. Cerca ya de la hora del cierre, la gente iba desapareciendo, quedando en la sala solo unas pocas personas. Sonó una especie de claxon que anunciaba la hora de cerrar, mientras mi amigo, del que no sabía su nombre, y yo llegamos al final de la sala, nos paramos delante de dos Darío Urzay de resinas transparentes y de colores muy impactantes. Y al final, nos esperaban un Darío Villalba, un Soledad Sevilla y un Kounellis, impactantes. 
El personaje se despidió de repente como si la llamada de la hora le indicara que tenía que marchar. Se marchó casi sin que pudiera preguntarle quién era, cómo se llamaba. Así que lo vi salir por la puerta hacia la calle. 
Al volver mi mirada a la sala, me encontré con un amigo pintor, de esos amigos que se conservan de por vida, pero que no había saludado antes por estar con mi personaje. Le dije, “¿Sabes quién es la persona con la que he estado hablando, lo conoces?”. A lo que me contestó, “¿Quién dices? si has estado deambulando solo por la sala como si estuvieras ido. Dabas un poco de miedo, pero era comprensible después del esfuerzo de organizar esta muestra….”

por Eduardo Lastres

1 comentario

  1. Maricarmen Sacristán Ramírez   •  

    La Exposición (El Personaje). Yo sé muy bien quién era ese personaje a quien utilizas como pretexto para darnos a conocer aspectos de la obra expuesta, desconocidos por la mayoría de nosotros. Ha sido fantástico ir de tu mano por esta especie de visita guiada. Me siento una privilegiada. Gracias Eduardo por tu esfuerzo por apelar a la generosidad de los coleccionistas alicantinos y conseguir así una tan variada exposición, donde se exhibe una extensa, variada y valiosa muestra del Arte Contemporáneo.

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