SIEMPRE ENVIDIÉ…

Siempre envidié

Siempre envidié (y envidio) tus sorpresivos encuentros con estas desiguales bellezas que tus matemáticas o tu alquimia transforman en armónicas. Siempre te envidié (y te envidio) porque esos querubines o súcubos, vírgenes botticellianas o Ateneas góticas, eran tuyas y no mías… Pero no te creo cuando dices que quieres ser joven de nuevo; y no por dignidad, ni sentido común, ni pereza metafísica; simplemente porque desaparecería la mística de tus arrugas, y con ella tu infalible cebo.
J.L.R.

Sale a la venta en Londres una segunda versión de «La esclusa», de Constable

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Es posterior a la obra maestra del mismo nombre que Carmen Thyssen sacó a subasta en 2012 debido a sus problemas de liquidez. Se remató en 22,4 millones de libras (27,9 millones de euros)

Ha permanecido en la misma colección familiar durante 160 años y aparece en el mercado por primera vez desde 1855. Parte con una estimación de entre 8 y 12 millones de libras

Contra las dictaduras del cuento

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El cuento de hoy no sabe qué ponerse. Lo que encuentra en el armario de siempre, tan previsto y compartimentado, ya no le sirve. Quiere vestirse de otra manera porque ya no se identifica con la imagen de niño formalito y perfecto que ha venido teniendo. Sabe que ya no mandan los cánones en este siglo XXI, intuye que esa antigualla de planteamiento-nudo-desenlace le está cortando las alas. Y quiere escapar, experimentar, fracturarse por otros derroteros y vivir por libre, como lo hacen ya desde hace años la poesía o la novela. ¿Cuál es el camino? Eso que busca, ¿se llama postcuento?