J. L. Rico Jose Luis Rico Martín

Mi vida es un estrépito de días que se engarzan con el sobresalto. Hipnotizado por el azul desnudo de algunas caricias, noto un temblor agazapado en la madrugada interminable que me ahoga; y recojo en mis manos cenicientas las pequeñas criaturas del miedo, las malditas picaduras indignas y el asco de ciertos contactos furtivos. En este cráter viviente, soy yo quien encuentra, en el fondo de las manos, las orillas de mis dedos tropezando contra lo imposible. La oscuridad de los solitarios es, como la noche, espantosamente igual a sí misma; y así viola los temblorosos zarpazos del silencio...